miércoles, 28 de noviembre de 2012

Ecce Homo

Autor: Gregorio Fernández (Sarria, Lugo 1576 - Valladolid, 22 Enero 1636).
Cronologia: 1621.
Estilo: Barroco Español.
Medidas: 168 cm.
Técnica: Talla.
Localización: Museo Diocesano y Catedralicio, Valladolid.
Para la Cofradía del Santísimo Sacramento de Santiago.



Gregorio Fernández fue un importante escultor del periodo barroco en España. Antes del año 1605 no se encuentran datos acerca de él, pero a partir de la fecha, sabemos que estaba avecindado y casado en Valladolid, vinculado a Francisco de Rincón. Se piensa que Francisco de Rincón pudo haber sido su maestro.
Acerca de la profesión de escultor, es probable que la aprendiera en Madrid, debido a que su esposa era original de la zona y tenía posesiones en la misma.
Dentro de su obra podemos distinguir varias etapas. La que nos acontece en esta obra es su etapa naturalista, comprendida entre 1613/15 y 1625/30.
Esta etapa del escultor se caracteriza por ser un modelo y una influencia dentro de la escuela vallisoletana, principalmente en los pasos de Semana Santa.

Este Ecce Homo es una de sus grandes obras maestras. Procede de la iglesia de San Nicolás.

En cuanto al Ecce Homo que nos encontramos aquí, comenzaré destacando que se trataba de una estauta de vestido, de bastidor. Lleva un paño de pureza de lienzo encolado y enyesado, cubriendo el sexo de la figura, que en esta obra se encuentra labrado. Por este dato podemos deducir que Gregorio Fernández conocía la nobleza del cuerpo humano y también la obra italiana, donde podemos observar ciertas reminiscencias en esta obra. Se sabe que Cristo murió desnudo, de esta manera, el artista labró la imagen tal cual el dogma cristiano y las Sagradas Escrituras.


Inicialmente se labró para ser colocada en un retablo. Pero aunque posea un punto de vista preferente (como era propio de la época barroca), se trata de una figura de bulto redondo, fue labrada en busto completo y probablemente con la intención de sacarla en procesión, pues también nos ofrece un dorso perfectamente esculpido. Posee una composición muy torsa, en la que Cristo nos muestra la espalda tras haber sido azotado (es muy interesante el contraposto que adquiere la figura en este punto). El cuerpo nos ofrece un balanceo de inspiración clásica, como es el mismo tratamiento del desnudo. Se trata de un desnudo blando, sin duda el más importante que hiciera Gregorio Fernández como expliqué anteriormente. Detalles como la parvedad de la sangre son reveladores de esta predominancia del gusto clásico.
Gregorio Fernández nos muestra la mirada de un Cristo dolorido, donde mezcla la divinidad con la humanidad, que reproducirá en obras posteriores.

No hay comentarios: