domingo, 30 de marzo de 2008

Palacio Rucellai

Arquitecto: Leon Battista Alberti (1404 - 1472)

Cronología: 1446 - 1451
Localización: Florencia (Italia)
Estilo: Renacimiento - Quattrocento

Localización: 18 de la via della Vigna Nuova.





La utilización de los órdenes clásicos en una fachada palatina por primera vez, supuso la plasmación práctica de los principios de la nueva arquitectura renacentista y estableció un modelo que sería imitado durante más de 400 años.

En aquellos tiempos, los palacios formaban parte del contexto urbano y habían perdido su carácter original en favor de la habitabilidad y el deseo de reflejar el nivel social y el estatus de sus propietarios.


Alberti se decantó por los órdenes clásicos para dar al edificio una grandiosidad en armonía con la posición de los Rucellai.

Este palacio buscaba expresar el poder de la burguesía en el contexto de la riqueza, esplendor y orgullo de Florencia.




El arquitecto

El año clave para Alberti fue 1434, donde viajó a Florencia y sintió la influencia de la ciudad en él.


Estudió lo que Vitrubio había escrito acerca de la Antigüedad y lo contrastó con las ruinas in situ y comprobó que había numerosas contradicciones acerca de la proporción usada por los romanos y las teorías establecidas sobre la proporción. Fue capaz de desarrollar un nuevo sistema de proporciones coherente.


Alberti no sólo destacó en la arquitectura, sino que también fue un brillante conversador, gran atleta, ingenioso dramaturgo, organista, pintor y estudioso de la física y las matemáticas.




Exterior

Sobre un solar restringido y confinado se erigió el palacio Rucellai. Su fachada, en clave clásica, por Alberti, proporcionó la belleza necesaria para suplir el tétrico emplazamiento del edificio.

La fachada se inicia sobre un zócalo rodeado por un largo banco.

La planta baja está presidida por pilastras dóricas, y ostenta aperturas cuadradas a la manera del palacio Médici, y puertas y ventanas con dinteles horizontales.

El primer y el segundo piso poseen respectivamente pilastras de orden jónico y corintio libremente modificado. Entre ellas aparecen ventanas con parteluz enmarcadas en arcos de medio punto.

La cornisa final, sustentada por ménsulas, posee una gran aceptación en toda Europa.

El conjunto de la fachada consigue un ritmo vertical gracias a su articulación a partir de pilastras, potenciado por el resto de elementos arquitectónicos.
El uso de sillares lisos de distintos tamaños o la hábil gradación de los relieves en pilastras, frisos, ventanas y puertas, evita la sensación de monotonía.


Interior

La distribución del interior del conjunto partía del tradicional patio central florentino.
El patio estaba planteado como un espacio porticado.
En el palacio, el patio está rodeado por un pórtico de columnas de orden corintio que respetan la posición de las pilastras exteriores de la planta baja.
En su interior debían convivir el ámbito residencial y el laboral.

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